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IV Congreso Nacional de Desarrollo Rural: Campo y ciudad: Un futuro común - Reportajes de prensa

La agricultura familiar es generadora de alimentos, y como derecho básico no cabe la especulación

 

Organizaciones profesionales agrarias y Cooperativas Agro-alimentarias de España coinciden en destacar la importancia que tiene la agricultura familiar para la producción de alimentos. El 80 por ciento de nuestra realidad productiva corresponde al modelo familiar de agricultura. La alimentación es además un derecho básico de la ciudadanía; por tanto, las producciones no deben ser herramienta de especulación.

 

Incide en ello Miguel Blanco, secretario general de COAG (coordinadora a la que pertenece UAGA). No rechaza el libre mercado pero “siempre con una regulación, ya que el mercado no se autorregula y finalmente se cae en la especulación”.

 

Lorenzo Ramos, secretario general de UPA, también habla de ello, y rechaza cualquier distorsión que se pueda producir en los mercados; denuncia fraudes y especulación.

 

Hay unanimidad en el diagnóstico sobre los males de la producción agroalimentaria aragonesa y española: Ser pequeños. Hay también unanimidad en el tratamiento: Ganar dimensión empresarial (sea mercantil o cooperativa).

 

Fernando Marcén, presidente de Cooperativas Agro-alimentarias de España, dice que “por ser pequeños hay que organizarse para informarse, reivindicar, dar ideas,…”. Y recuerda que “se pertenece a organizaciones profesionales y a cooperativas para poder defenderse en un mercado cada vez más difícil”.

 

Fernando Marcén añade que “las cooperativas han sido imprescindibles en el pasado, y seguirán siéndolo en el futuro”. Da un dato: “Sin los propietarios de las cooperativas no se generaría riqueza en un 70 por ciento del territorio”.

 

José Manuel Cebollada, vicepresidente de ASAJA nacional, considera muy importante la creación de empleo que lleva aparejada la agricultura familiar, con lo que ello supone “en tiempos de dificultades en el mercado laboral como los que estamos”.

 

De todos modos, José Manuel Cebollada defiende la agricultura familiar pero también todo tipo de agricultura, como la empresarial. Dice que lo importante es que haya una agricultura competitiva, con el fin de atender las demandas alimentarias del mundo.

 

Miguel Blanco reflexiona además sobre otro extremo. Dice que “ojo con lo de familiar, ya que la Casa de Alba es una familia pero no entra en lo que se conoce como agricultura familiar”. Añade que “hablamos de quien crea empleo, vive en los pueblos y no se deslocaliza”.

 

Miguel Blanco considera a la agricultura familiar como la base de la soberanía y seguridad alimentaria; es un colectivo de 2.500 millones de personas en el mundo.

 

Lorenzo Ramos afirma que la agricultura familiar es un modelo radicado en el territorio; habla de ella como algo multifuncional, generadora de alimentos pero también protectora del medio ambiente.

 

Dice que el hecho de que 2014 sea el Año Internacional de la Agricultura Familiar es una “oportunidad que hay que aprovechar, en el sentido de que haya un debate amplio sobre esta cuestión”. Lorenzo Ramos pide “saber qué compromiso tienen instituciones y partidos políticos sobre este modelo de agricultura”.

 

Sirva una de las conclusiones de Fernando Marcén al respecto. De forma sencilla afirma que “la agricultura familiar significa la conexión entre el padre y el hijo en una explotación agraria”. Añade a ello que “ahora se habla mucho de emprendimiento pero la Administración pública debería facilitar que hubiera continuidad en las explotaciones, en la empresa (aunque sea pequeña),…”.

 

Son reflexiones realizadas por organizaciones profesionales agrarias y por Cooperativas Agro-alimentarias de España en el IV Congreso Nacional de Desarrollo Rural, celebrado en fechas recientes en Zaragoza (bajo la organización del Colegio Oficial de Ingenieros Agrónomos de Aragón, Navarra y País Vasco).