Colegio Oficial
de Ingenieros Agrónomos
de Aragón, Navarra y País Vasco

La aplicación de carbón vegetal al suelo: Biochar, artículo de María Videgain, febrero 2019

María Videgain Marco
Departamento de Ingeniería Química y Tecnologías del Medio Ambiente
 Escuela Politécnica Superior de Huesca - Universidad de Zaragoza

 

La primera vez que escuché la palabra biochar fue hace cuatro años, buscaba un tema de interés agronómico que me permitiera hacer la tesis doctoral. Comentábamos el trabajo desarrollado por el Laboratorio de Investigación en Biochar de la Escuela Politécnica Superior de Huesca (Universidad de Zaragoza), y yo ignoraba la relación que podía haber entre la agronomía y las técnicas de pirólisis desarrolladas desde la ingeniería química.

La Comisión Europea define el biocarbón o biochar como un producto carbonizado obtenido a partir del calentamiento de biomasa a temperaturas entre 300 y 1000 °C. El proceso de obtención se denomina pirólisis y tiene lugar en atmósferas con muy baja o nula concentración de oxígeno. La definición más extendida del biochar deja claro el consenso científico existente que

 

establece como objetivo de su producción el secuestro de carbono en el suelo al ser aplicado al mismo como enmienda,  así como la necesidad de que el proceso de obtención sea sostenible a todos los niveles; de esta forma se diferencia del char o carbón que se produce con finalidad energética, procesos de filtrado, etc.

El uso del carbón vegetal se remonta a miles de años, como residuo no intencional del fuego, era uno de los materiales utilizados en las pinturas rupestres del Paleolítico superior. Ya en nuestra era, y hasta los años sesenta, el oficio de carbonero tuvo una gran relevancia, desde el uso del carbón como fuente de calor para cocinar, en los braseros, la herrería o los vehículos a gasógeno. Recabando información entre personas  vinculadas al oficio en esa época, se dice que las zonas donde se establecían las carboneras eran aprovechadas después para establecer huertos; también hay testimonios que cuentan cómo mezclaban parte de carbón con el estiércol maduro de oveja y lo aplicaban como abono orgánico en los cultivos.

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