Colegio Oficial
de Ingenieros Agrónomos
de Aragón, Navarra y País Vasco

El desarrollo de la producción de energía en los suelos agrícolas favorece la supervivencia de los cultivos.

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Sede, 30/09/21

El avance de las energías renovables, y especialmente la solar, supone una importante demanda de suelo en el que instalar los parques fotovoltaicos. Una necesidad que está suscitando una "gran preocupación" entre los profesionales agrarios, ya que la implantación de estas instalaciones ha supuesto hasta ahora la inhabilitación de terrenos destinados al cultivo agrícola o al pastoreo y, por lo tanto, "una importante pérdida del suelo de cultivo y de la producción de alimentos". Con este argumento explican los responsables de Agrocultivate el motivo por el que esta empresa turolense, creada en 2016 para dar respuesta a los problemas técnicos de las explotaciones agrícolas, decidió "buscar una solución justa" para que el desarrollo de la producción de energía en los suelos agrícolas no esté reñido con la supervivencia de los cultivos. 
Los colegiados Jaime Valero Galve y José Ángel Pérez Félez responsables de Agrocultivate, son los impulsores de este proyecto.

El avance de las energías renovables, y especialmente la solar, supone una importante demanda de suelo en el que instalar los parques fotovoltaicos. Una necesidad que está suscitando una "gran preocupación" entre los profesionales agrarios, ya que la implantación de estas instalaciones ha supuesto hasta ahora la inhabilitación de terrenos destinados al cultivo agrícola o al pastoreo y, por lo tanto, "una importante pérdida del suelo de cultivo y de la producción de alimentos". Con este argumento explican en un artículo publicado en el Heraldo de Aragón, los responsables de Agrocultivate, el motivo por el que esta empresa turolense, creada en 2016 para dar respuesta a los problemas técnicos de las explotaciones agrícolas, decidió "buscar una solución justa" para que el desarrollo de la producción de energía en los suelos agrícolas no esté reñido con la supervivencia de los cultivos. 

Los colegiados Jaime Valero Galve y José Ángel Pérez Félez responsables de la empresa Agrocultivate, son los impulsores de este proyecto. 

Muchos parques fotovoltaicos onshore ya están diseñados siguiendo modelos operativos de «bajo impacto» que aportan beneficios positivos al suelo, al ecosistema, al territorio y a la agricultura. Por eso, algunas empresas cuando piensan en un proyecto del sector primario intentan que se pueda compartir el uso del suelo con los parques renovables. 

Gracias al proyecto InSPIRE (Innovative Site Preparation and Impact Reductions on the Environment), se están explorando los beneficios de la coexistencia entre los parques fotovoltaicos y los cultivos. La experimentación se enmarca en el uso de la sombra de los paneles solares para hacer más eficiente el uso del agua y, al mismo tiempo, proteger los cultivos del sol durante las horas más calurosas. Los primeros resultados fueron sorprendentes. Una plantación de tomates cherry en Arizona, gracias al proceso agrovoltaico, ha conseguido disminuir la necesidad de agua y ha conseguido más del doble de producción. 

La mejora de la Eficiencia Energética junto con la sustitución de las energías fósiles por Energías Renovables y el desarrollo de un transporte más sostenible son los puntos clave en la estrategia para frenar el Cambio Climático.

Instalar placas solares en proyectos de agricultura significa un mayor ahorro en términos económicos y una mayor producción en términos agrícolas. También supone una fuerte alianza en la lucha contra el cambio climático, gracias al ahorro en emisiones de CO2 y al ahorro en recursos fundamentales como el agua.