Congresos

1ªJornada. 3/11/2011

El pasado día 3 de Noviembre, se celebró la primera Jornada del ciclo de Conferencias de Otoño, bajo el lema "Verde que te quiero verde" sobre agricultura y alimentación con una muy buena afluencia de público.



 

El profesor Juan José Badiola afirmó que los alimentos que comemos sí que son seguros. Nuestro sistema agroalimentario cuenta con unas garantías de inocuidad muy elevadas como consecuencia de las eficaces medidas adoptadas durante las últimas décadas. La responsabilidad y los sistemas de autocontrol adoptados por los propios productores, la trazabilidad, la eficacia e independencia de los sistemas de alerta e inspección o el bienestar animal fueron algunas de las medidas a las que pasó revista.  Señaló que la sociedad europea no admite riesgos alimentarios si bien conviene admitir que es imposible eliminarlos completamente. Asumimos riesgos en muchos ámbitos de nuestra vida, en el transporte por ejemplo, pero no admitimos que los alimentos puedan dañar nuestra salud. Es más, los ciudadanos exigimos que los alimentos tengan, incluso, propiedades saludables. También explicó el profesor Badiola que el criterio imperante en materia de seguridad alimentaria es proteger siempre al consumidor y, en caso de duda, priorizar su protección frente a cualquier otro criterio o interés, que no debe dudarse que se hace por parte de las autoridades sanitarias con total independencia.

 


 


El profesor Badiola es Catedrático de la Universidad de Zaragoza, Presidente de la Agencia Aragonesa de Seguridad Alimentaria y poseedor de innumerables y destacados reconocimientos nacionales e internacionales por sus importantes aportaciones científicas en el campo de la patología animal y de la seguridad alimentaria. Fue presentado por José Carlos Capel, crítico gastronómico de El País y Presidente de Madrid Fusión quien subrayó la vinculación existente entre alimentación y salud.




 

En el coloquio se hizo referencia a la alarma y costes, en ocasiones desproporcionados, que tienden a provocar las “alertas alimentarias” sobre cuya gestión deberían reflexionarse. También se hizo alusión a las fechas de caducidad, que deben interpretarse como de consumo preferente, a los cultivos transgénicos, sobre los que hasta el momento no existen evidencias científicas que manifiesten riesgos para la salud o a otras cuestiones más puntuales relativas al buen uso y consumo de alimentos tales como el aceite o el vino.